|
Descripción
La Plaza de Mayo, sitio fundacional de la Ciudad
de Buenos Aires, Argentina, nació de la unión de las
plazas de la Victoria y del Fuerte al demoler, en
1884, una construcción llamada Recova Vieja que las
separaba.
Se encuentra en el denominado microcentro porteño,
rodeada por las calles Hipólito Yrigoyen, Balcarce,
Avenida Rivadavia y Bolívar del barrio de Monserrat.
Nacen desde su lado oeste tres importantes avenidas:
Presidente Julio A. Roca, Presidente Roque Sáenz
Peña y Avenida de Mayo. En su entorno se encuentran
varios de los principales monumentos y puntos de
interés: el Cabildo histórico, la Casa Rosada (donde
reside el Poder Ejecutivo de la Nación), la Catedral
Metropolitana, el edificio del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires y la casa central del Banco Nación.
Debajo de su terreno, de aproximadamente dos
hectáreas, alberga a las estaciones de subte Plaza
de Mayo (línea A), Catedral (línea D) y Bolívar
(línea E) que, junto con numerosas líneas de
colectivos, brindan una fácil comunicación a todos
los rincones de la ciudad.
Caja de resonancia de las grandes manifestaciones
populares del país, puede decirse que, salvo la
Declaración de la Independencia y las batallas que
se libraron para conquistarla, ha sido el escenario
de todos los acontecimientos trascendentales a nivel
nacional.
Las escenas más comunes en un día de semana en la
plaza, cuando no hay manifestaciones, son la de los
oficinistas, que suelen trabajar en su mayoría en
los bancos e instituciones públicas de la zona,
yendo y viniendo agitadamente contrastando con los
distendidos turistas que se sacan fotos y con
aquellos que disfrutan una horas de ocio echados en
el pasto tomando sol. Entre ellos se mezclan los
escolares de uniforme o delantal que en contingentes
guiados por los docentes visitan los históricos
edificios, los vendedores de cintas, banderas y
adornos con los colores patrios celeste y blanco; y
los jubilados y niños dando de comer a las palomas.
Estas últimas, que entorpecen el paso a los
caminantes, constituyen un elemento depredador, no
sólo de las flores de la plaza sino, con sus
deyecciones, de los edificios que la rodean. Sólo
las golondrinas logran quitarles algo de espacio.
La Catedral Metropolitana: se ubica en la esquina de
Rivadavia y San Martín, en el solar donde en 1593
Juan de Garay instalara la Iglesia Mayor. Desde
entonces sufrió muchas modificaciones, la última
importante en 1862. Es uno de los edificios más
llamativos por su gran fachada que fue realizada por
Catelín y Benoit, la decoración de su frontón fue
realizada entre 1860 y 1863 por Dubourdieu y
presenta doce columnas que simbolizan a los doce
apóstoles y un bajorrelieve que representa al
encuentro de Jacob con su hijo José en Egipto. Si
bien su frente es de estilo neoclásico en su
interior tiene el aspecto de una iglesia colonial
española. Entrando a ella, puede accederse al
mausoleo de mármol que alberga el sepulcro del
general José de San Martín.
Cabildo de Buenos Aires: durante siglos fue la
máxima autoridad de la ciudad. Parte de su fachada
fue demolida para la ampliación de la Avenida de
Mayo y la Diagonal Sur, quitándole seis de sus once
arcos. Lo que quedó de él fue reconstruido
totalmente en 1940 para darle una fisonomía similar
a la que tenía en 1810. Algunas habitaciones del
Cabildo fueron utilizadas durante un tiempo como
calabozos, y pueden observarse desde el patio del
edificio.
|